Consciente de esto Microsoft ha llegado a la conclusión que había que hacer algo frente al avance del tablet y de los smartphones, mundos en los que la compañía de Redmond ha hecho incursiones pero sin lograr grandes productos como lo han hecho Apple con el iPad y el iPhone y Google con el sistema operativo Android.
Y la respuesta de Microsoft es Windows 8, una curiosa “retroevolución”, una compañía que era criticada en los dispositivos móviles por repetir los conceptos que usaba en el PC (no hay que olvidarse de Windows Mobile 5 y 6), ahora toma una interfaz originalmente diseñada para el móvil (Windows Phone 7) y la convierte en protagonista de su nuevo sistema operativo PC. Esto constituye un cambio de dirección con importantes consecuencias de usabilidad, al que veremos cómo reacciona el público dadas las características de la interfaz y el gran cambio que supone con respecto a versiones anteriores.
Windows 8 y su interfaz con el usuario. El principal cambio
Windows 8 es un reto muy complicado para Microsoft. Por una parte tiene que mantener la compatibilidad con el universo de aplicaciones existentes (salvo para la versión RT) y, por otra, tiene que ser un cambio abrupto. Los usuarios se están acostumbrando a las interfaces táctiles y quieren interactuar con ellas de un modo similar a como harían con el móvil o la tableta.En este sentido, Windows 8 está centrado en la interfaz Metro optimizada para pantallas táctiles y es uno de los cambios más importantes dentro de todo el sistema operativo. Este cambio permite a Microsoft unificar la experiencia de uso sin importar que dispositivo estemos utilizando.
Tomando elementos visuales diseñados para Windows Phone la pantalla de inicio es la primero que se experimenta al iniciar la sesión: no hay botón Inicio, no hay escritorio, sólo las filas de cuadros de colores, que cambian y se actualizan constantemente llamados "tiles"
Cada “tile” se actualiza online y nos dan la sensación de estar ante un mural con ventanas, donde cada una tiene una vista previa de lo que está en su interior. Las que tienen una información más detallada son las aplicaciones que viene por defecto con el sistema operativo, en este caso Mensajes, Fotos, Correo, Calendario,…, etc, y que en definitiva son las que aportan una mayor ventaja a esta característica, sea un mensaje, un correo, una fecha en el calendario o una mención en Twitter, en cada pequeña “tile” se muestra esa notificación hasta abrir la aplicación. Una vez abierta la aplicación esta notificación desaparecerá.
Otro aspecto muy importante es que la integración con redes sociales es total, al mismo estilo que en Windows Phone 7. Si ha configurado una cuenta de Microsoft, Outlook.com o Hotmail, automáticamente el correo electrónico, calendario y contactos aparecerán automáticamente. Si la cuenta de Microsoft está vinculada a Facebook, todos contactos de Facebook aparecerán también en la aplicación Contactos y su tile asociado. Inmediatamente, esta interfaz ya parece personalizada, con las fotos de los contactos apareciendo intermitentemente en el tile asociado y todas las fotos guardadas en SkyDrive o Facebook comienzan a aparecer en el tile correspondiente a la aplicación.
Navegar por esta nueva interfaz de usuario es quizás el aspecto más polémico y controvertido de Windows 8 y el principal problema de su implantación en empresas es la curva de aprendizaje que requiere.
Si se cuenta con una pantalla táctil es fácil ir de izquierda a derecha con solo mover el dedo de manera natural. En caso de usar un trackpad, si es multitouch mejor, basta con moverse de arriba hacia abajo para que la interfaz muestre ya sea toda su izquierda o derecha. En el caso de usar un ratón, la cosa no es bastante complicada, pero sí extraña, ya que aunque podamos desplazarnos con bastante agilidad como si del mover una ventana en el escritorio clásico se tratará, la sensación de querer tener una pantalla táctil está siempre presente.El botón INICIO ha desaparecido. En su lugar, Windows 8 ofrece un menú lateral al posicionar el cursor en la parte inferior derecha de la pantalla. Esta barra proporciona algunos accesos directos, como un botón de Búsqueda que se puede utilizar dentro y fuera de aplicaciones, otro de Compartir en el que su nombre hace alusión a su uso, Dispositivos que permite verificar algún hardware externo conectado al ordenador, Preferencias, y además en el centro se encuentra el nuevo icono de Windows 8 con el nombre de inicio que su uso se limita a llevar desde cualquier aplicación hacia la nueva interfaz.
A diferencia de versiones anteriores de Windows, la fecha y la hora no se visualizan en la pantalla de inicio o mientras se usen las aplicaciones, esto puede ser muy frustrante si se pasa mucho tiempo en la nueva interfaz de Windows.
Todos los accesos de esta barra son contextuales, es decir que se pueden utilizar en la aplicación actual. El acceso directo de búsqueda se puede utilizar para buscar mientras estás en una aplicación o para activar búsquedas a través de archivos y configuraciones. El acceso Compartir actúa como una forma de pasar información de una aplicación a otra. El acceso Dispositivos ofrece un vista básica de los dispositivos a los que se pueden enviar contenidos, como por ejemplo una impresora o segunda pantalla.
El acceso Configuración es uno de los aspectos más confusos a Windows 8. Como todos los otros accesos, es sensible al contexto, lo que significa que se utiliza para acceder a la configuración de cada aplicación. También funciona como un punto de entrada rápidos para el ajuste del volumen, el brillo, estado de la batería y notificaciones.
Otras de las características útiles para usar desde la nueva interfaz es su sistema de multitarea, el cual aparece como un lateral al poner el cursor en la parte superior izquierda de la pantalla. Una vez que aparece esta barra lateral, es posible hacer el cambio entre una aplicación anteriormente abierta, y en la parte inferior aparecen unos pequeños rectángulos con todas las aplicaciones que tenemos disponibles, ya sea para cerrarlas, abrirlas o pasarlas a la mitad de la pantalla para hacer uso de un modo dividido.
Windows 8, Windows Store y las aplicaciones
La forma de trabajar con las aplicaciones en Windows 8 es diferente a Windows 7, donde se descargan e instalan programas de un modo totalmente desasociado de Microsoft. Todas las aplicaciones que se pueden descargar desde la Windows Store han sido optimizadas para el correcto funcionamiento dentro de la nueva interfaz, ya sea para el uso en modo dividido, usando pantallas táctiles o con la multitarea, todas las aplicaciones se abren, cierran y cambian de manera natural y fluida.En los viejos Windows Me y Windows 98 eran famosos los problemas asociados a que aplicaciones de terceras partes sobreescribían las DLLs oficiales de Microsoft, ocasionando inestabilidades del sistema. Esa problemática ha estado latente en todas las versiones de Windows hasta ahora. Este problema se acabó con las apps descargadas desde la tienda ya que están sometidas a un exhaustivo control por parte de Microsoft.
El modelo no es nuevo, pero funciona y tiene ventajas añadidas como lo es el apartado de la seguridad, al evitar que aplicaciones maliciosas que aparentemente pueden ser inocuas se apropien de datos o utilicen el equipo como zombi para ataques DoS o para enviar spam.
Para aquellos usuarios que no se acostumbren a la interfaz inicial Windows Store ni a la Modern UI, Microsoft pensó en todo, ya que hay un tile llamado “Escritorio” mediante el cual se abre el clásico escritorio conocido en Windows 7. Allí están el explorador de archivos, una barra de tareas e iconos en el escritorio, así como la posibilidad de ejecutar cualquier software disponible para el anterior Windows.
Aunque algunos gurús dicen que Microsoft se está dando un buen bofetón con Windows 8 la realidad es que según Microsoft ya ha vendido 40 millones de licencias del nuevo sistema en su primer mes de vida.















